El oficial miró a los cuatro pandilleros, sonrió y dijo: «¿Esperan que salga corriendo?»
Sabías que esto no se quedaba ahí, ¿verdad? Hiciste bien en venir por el final. — El estacionamiento olía a gasolina rancia y a orines de madrugada. El oficial Luis Mendoza tenía la mano derecha apoyada sobre la funda de su arma, pero no la había desabrochado todavía. —Cuatro contra uno —dijo el más alto … Leer más