Joven vive horas de tensión luego de incidente con cañada en Los Ríos

Santo Domingo. Las intensas lluvias registradas en las últimas horas en el Distrito Nacional volvieron a poner en evidencia la vulnerabilidad de varias comunidades ante el desbordamiento de cañadas, especialmente en el sector Los Ríos, donde varias familias resultaron afectadas tras la crecida repentina de las aguas. Entre los casos más impactantes se encuentra el de la joven Bonifer Herrera Herrera, quien vio cómo su vivienda quedó seriamente destruida junto a los bienes de una inquilina que también desarrollaba allí su sustento económico.

De acuerdo con el testimonio ofrecido por la joven, la emergencia comenzó en horas de la madrugada, cuando las lluvias no daban tregua y los truenos anunciaban que la situación podía empeorar en cuestión de minutos. Según relató, desde temprano se podía notar que la cañada aumentaba su nivel de forma peligrosa, provocando temor entre los residentes de la zona.

“A partir de las 2 de la mañana empezaron los truenos y la lluvia incesante. Se veía la cañada furiosa, que iba a subir”, expresó Bonifer, al recordar los momentos de angustia que vivió junto a otros vecinos del sector.

La joven explicó que el agua avanzó con tanta rapidez y fuerza que fue imposible poner a salvo muebles, electrodomésticos o artículos personales. En muy poco tiempo, la inundación penetró en la vivienda y arrasó con gran parte de lo que había dentro. La presión del agua fue tan intensa que incluso rompió una puerta de cristal y alcanzó zonas altas del inmueble, afectando todos los espacios.

Según su relato, la emergencia no solo afectó su hogar, sino también a gran parte de la comunidad. Bonifer aseguró que una parte importante del sector Los Ríos sufrió graves consecuencias, dejando a numerosas familias en una situación de incertidumbre, preocupación y necesidad inmediata.

Uno de los aspectos más dolorosos de esta situación es que en la misma vivienda funcionaba también el negocio de una inquilina, quien operaba un salón de belleza y dependía de esa actividad para generar ingresos. Con el paso del agua, no solo se perdieron enseres del hogar, sino también equipos de trabajo, productos y herramientas esenciales para continuar laborando.

“Lo perdimos todo. Sus ajuares, su negocio, de donde ella se mantenía… todo se fue”, manifestó la joven, visiblemente afectada por la magnitud de las pérdidas materiales.

La situación ha despertado preocupación entre los comunitarios, quienes aseguran que cada vez que se registran lluvias intensas en Santo Domingo, el temor vuelve a apoderarse de las familias que viven cerca de esta cañada. En Los Ríos, muchas personas sienten que conviven con una amenaza constante, debido a que el problema de las inundaciones se ha repetido durante años sin una respuesta definitiva que logre prevenir nuevos episodios.

Bonifer indicó que no se trata de un hecho aislado, sino de una problemática que se ha vuelto recurrente para los residentes del sector. En su caso, aseguró que lleva varios años viviendo en la zona y que ha sido testigo de cómo esta situación se repite una y otra vez, afectando la tranquilidad y la seguridad de quienes residen allí.

“En los seis años que tengo viviendo aquí, esto ya es algo normal”, afirmó, dejando ver la frustración de una comunidad que siente que ha sido olvidada frente a una situación que requiere atención estructural.

Además de los daños materiales, otro de los puntos que más inquietud genera entre los afectados es el bienestar de los niños y de las familias que, tras el desbordamiento, quedaron sin condiciones adecuadas para descansar o resguardarse. La joven expresó su preocupación por los menores que viven en el área, especialmente por aquellos que ahora enfrentan noches inciertas sin saber con claridad dónde podrán permanecer mientras se intenta recuperar algo de lo perdido.

También cuestionó la forma en que, según su percepción, se produjo la llegada de las autoridades al lugar. Señaló que los residentes tuvieron que actuar primero por cuenta propia en medio de la emergencia, ayudándose entre vecinos para sacar a los niños y tratar de enfrentar el momento como pudieron.

Sus declaraciones reflejan el sentimiento de impotencia de muchas familias que, en medio de una madrugada de lluvias intensas, vieron desaparecer en pocos minutos el fruto de años de esfuerzo. Más allá de los daños visibles en paredes, puertas o muebles, el golpe emocional y económico que dejan este tipo de situaciones suele ser profundo, especialmente cuando afecta tanto el hogar como el medio de sustento.

Ante este panorama, los residentes de Los Ríos hacen un llamado urgente a las autoridades competentes para que no solo acudan tras la emergencia, sino que también impulsen soluciones concretas y sostenibles que reduzcan el riesgo en esta comunidad vulnerable. Piden mayor preparación, asistencia oportuna y planes de prevención que permitan evitar que nuevas lluvias vuelvan a convertirse en una tragedia social para decenas de familias.

Mientras continúan las labores de evaluación de daños, la comunidad permanece en alerta por la posibilidad de que continúen las precipitaciones en las próximas horas. El temor sigue presente entre quienes ya resultaron afectados y ahora solo esperan respaldo, atención y respuestas reales para poder comenzar de nuevo.

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