La chica del Ferrari que no era suyo y la dueña de blusa azul: la humillación que terminó en lección eterna

Esa parte que te dejó sin aliento tiene un antes y un después que no te puedes perder, y arranca justo ahora mismo.
El sol caía a plomo sobre el estacionamiento del centro comercial más exclusivo de la ciudad, ese donde los guardias de seguridad conocen a cada cliente por su nombre y por el modelo exacto de su auto.
Valeria, la joven de la rubia melena perfecta y las uñas esculpidas que brillaban como espejos, se recargaba con una languidez estudiada sobre el cofre de un Ferrari rojo que no le pertenecía.
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